9.2.15

Caricias furtivas

Arisca e incrédula
siempre al borde de una caricia
que no dejas llegar a su destino,
aunque la quieras recibir.

Quiero acariciarte con mi alma y mi ser,
más me conformaría hacerlo sólo con las manos,
con tal de sentirte de una vez.

Asperezas ante mi ternura,
nuevamente juntos, un encuentro furtivo
en la oscuridad de la noche
que reconforta el deseo de volverte a acariciar.

Luz de luna brillando 
como el manto gris que me deja ver tu cuerpo
y la seda eterna de tu piel
donde mis manos están marcadas a fuego.

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